Los secretos de un corcho

Daniel Sotelino · 31 diciembre 2013 13:19 pm

corchoÚltimamente suelo acudir con mi hijo por las tardes, al salir del cole, a la piscina. Allí pasamos la tarde zambulléndonos en el agua y disfrutando de un entorno cálido en días tan fríos. Cuando él disfruta del juego con otros niños, me dejo flotar boca arriba y me desplazo así por el agua como si de una fina hoja llevada por la corriente se tratase.

Sorprendido mi pequeño con la facilidad de su padre para flotar relajadamente, y ante su dificultad para nadar en las zonas donde le cubre, se acerca a mí para que le enseñé a flotar de igual forma.

Se pone boca arriba flotando en el agua mientras yo, con una de mis manos bajo su espalda, le ayudo a mantenerse a flote.

Si intentas flotar, te hundirás -le digo- mas si dejas de intentar flotar, flotarás con total seguridad.

Él siguiendo mi consejo, pero con la naturalidad de quien intenta alcanzar su objetivo, tensa su cuerpo inconscientemente y se va hundiendo con rapidez en el momento que yo retiro mi mano. Vuelta a sujetarle y a tratar de que el peque interiorice el mensaje. Esta vez, quito la mano con suavidad y él, queda flotando suavemente; se le ve relajado, disfrutando felizmente de la experiencia.

Así es la Vida, y así es cómo todos podemos lograr aquello que deseamos: sin desearlo. Tan sólo dejándonos Ser, permitiéndonos ser lo que de verdad somos. Como un corcho, que no intenta flotar -porque el flotar forma parte de sí mismo- nosotros podemos ser todo lo que somos simplemente dejando de intentar ser quienes queremos ser. ¿Acaso no es demente pretender ser lo que uno no es? ¿Acaso no lo es también pretender ser lo que uno ya es? El ser humano es el único ser vivo de este planeta que se empeña, primero en querer ser lo que no es y después en ser lo que es. Para ser quienes somos y para exteriorizarlo tan sólo debemos dejar que salga aquello que llevamos dentro. Si fuésemos capaces de no hacer para ser y tan sólo Ser, quizás acabaríamos descubriendo que somos mucho más grandes de lo que de verdad creemos ser.

 

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Un alto en el camino

Daniel Sotelino · 30 diciembre 2014 13:19 am

caminarHace unos años le planteaba la siguiente pregunta a uno de mi maestros ¿Qué debemos hacer cuando no sabemos qué hacer? Cuando no sabes qué hacer lo mejor es no hacer nada -me contestó-. Habitualmente nos encontramos en situaciones en las que nos dejamos llevar por las circunstancias y así es fácil que perdamos cierta consciencia de qué estamos haciendo y de cómo lo estamos haciendo. Es tan importante ser conscientes de dónde nace aquello que hacemos y qué fin último tiene, que en el momento que perdemos de vista esto nos perdemos irremediablemente a nosotros mismos.

En ocasiones es conveniente parar, hacer un alto en el camino para descansar y sobre todo, para meditar acerca de hacia dónde nos estamos dirigiendo. En muchas ocasiones nos encontramos con que tomamos una decisión sobre la dirección de nuestro viaje antes incluso de comenzarlo, y que con el tiempo las propias circunstancias nos hacen cambiar de rumbo sin darnos cuenta. Incluso es fácil perder la ilusión por andar el propio camino o el convencimiento de que ése es el camino que deseamos andar. Por lo tanto, cualquier toma de contacto con la realidad, cualquier parada que hagamos durante nuestro viaje, puede resultar muy útil para replantearnos la dirección que llevamos y el cómo estamos realizando el viaje; desde una emoción de alegría e ilusión, o desde el miedo, la desmotivación o simplemente por la propia inercia que nos empuja a seguir adelante.

“Caminante no hay camino, se hace camino al andar” escribía el gran Antonio Machado. Así es cómo el camino se muestra a nuestros pies; de nuestra actitud, convicción y pensamientos sobre él, dependerá que éste se torne de una forma u otra. Un camino andado con miedo dará lugar a oscuras etapas llenas de temor y dificultad, un camino andado con esperanza e ilusión se tornará bajo nuestros pies como un camino lleno de luz y de felicidad.

Yo mismo he vivido la necesidad de parar mi caminar, descansar y replantearme la energía que estaba poniendo en mi viaje. En mi caso, en más de una ocasión he podido hacerme consciente de que tiendo a caer en uno de los errores más frecuentes que se suelen cometer, buscar el placer del viaje en alcanzar el destino, en vez de disfrutar del viaje en sí. Como se ha dicho tantas veces “La Felicidad no es un destino sino una forma de viajar”.

 Paro en mi camino, me siento relajado a contemplar el trayecto recorrido, me hago consciente de cada sensación que mi cuerpo me regala, del dolor, y del placer. De los sentimientos que me mueven por dentro. Me pregunto si aún hoy quiero seguir con este viaje, y si creo que sería mejor tomar otra dirección o debería elegir otra forma de viajar. Me planteo si aquello que pienso y siento es coherente con el camino escogido y es en ese momento en el que da comienzo mi reubicación en el sendero, en el viaje y conmigo mismo. Me comprometo con aquello que busco y descarto lo que se fue agregando y que en realidad no me pertenece a mí. Vacío mis bolsillos de todo aquello que no es necesario.Así emprendo mi camino, de nuevo con ilusión y alegría, con el convencimiento de que la finalidad del viaje no es alcanzar el destino sino disfrutar de cada paso que doy.

 

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El Secreto de la existencia

Daniel Sotelino · 17 diciembre 2013 9:24 am

lacreacionEl mayor problema de los seres humanos es la falta de claridad, una falta de claridad que podría asociarse con el VELO del que hablan las sagradas escrituras, el SUEÑO en el que Dios hizo caer a Adan y a Eva, o el DESPERTAR DE CONSCIENCIA del que hablan muchas tradiciones y culturas y que resulta imprescindible para avanzar en nuestro camino evolutivo. Cuando logramos despertar esa conciencia, quitar esos velos o aclarar simplemente nuestra mente, podemos lograr acercarnos a un estado de armonía y plenitud que en mi caso he vivido en muchas ocasiones pero  lamentablemente siempre en estado de “ida y vuelta”. Es necesario por tanto aclarar conceptos e ideas, más cuando tenemos cierta tendencia a caer una y otra vez en estados de oscuridad en los que nos resulta difícil ver. Nuestro mundo se ha ido saturando poco a poco de información y conocimientos que, como la tela de una araña, nos atrapan y nos llevan a enmarañarnos entre luces y sombras.

Al principio todo era UNO, y ese UNO -el TODO que no era porque al ser todo no existía nada que no fuera y por lo tanto no podía compararse con aquello que no era para poder descubrirse- tuvo una brillante idea: experimentarse a sí mismo, vivenciar lo que conceptualmente ya era y conocía: lo era todo. Entonces, el UNO, el TODO, la LUZ, creó en primer lugar lo que no era, la OSCURIDAD, ahora sí podía Ser frente a lo que no era. Después, en segundo lugar, el UNO se dividió en cada una de las partes que lo conformaban, en cada gota de agua que conforma el océano. Cada una de las partes del TODO, de DIOS -sus hijos-, había sido creada a imagen y semejanza suya; todas ellas eran hermanas -hijas de un mismo padre, de DIOS, del TODO-. Eran luz pero como el Padre, no podían saber quiénes eran sino experimentaban aquello que no eran: “Cada uno de nosotros somos la luz que brilla en la oscuridad”. La oscuridad es todo lo que no somos y hoy, aquí, es necesaria para reconocer nuestro verdadero SER.

Somos hijos de un DIOS creador, de un soñador que nos sueña, somos de él y él. Cada uno de nosotros formamos ese DIOS del que somos parte; Tú y Yo, somos lo mismo: hermanos, hechos a imagen y semejanza del PADRE, del UNO, de DIOS. Tú y Yo somos luz brillando en la oscuridad con los mismos poderes de creación que el PADRE que formamos entre todos. Él nos sueña y nos crea, nosotros nos soñamos y nos creamos, y nuestro poder de creación es ilimitado. Nosotros no sólo venimos de la fuente sino que somos la FUENTE. El YO que habita en mí, es el YO que habita en ti, es el YO SOY de JESUCRISTO en su respuesta: “YO SOY EL QUE SOY”. El mismo cuyo nombre JESHUA -Jesús- significa YO SOY, y que en algunos idiomas podemos ver de una forma clara su verdadero significado: “Je suis” -yo soy en francés-.

En cada uno de nosotros existe lo que somos y lo que no somos, existe la luz y la oscuridad. Nuestro trabajo es vivenciar y experimentar lo que somos; necesitamos de lo que no somos para saber lo que somos. Necesitamos de la oscuridad para poder descubrir que somos LUZ.

Como es adentro es afuera, como es arriba es abajo. De la misma forma que fue creada la oscuridad para que pudiéramos hacernos conscientes de lo que en realidad somos: LUZ; en nuestro interior existe la misma polaridad, nuestra parte Luz -lo que somos en esencia- y nuestra parte Oscuridad que es lo que no somos y que usamos para descubrir qué somos esencialmente. La alegría y la felicidad es la celebración de vivenciar lo que somos. Cuando vivimos en la oscuridad, cuando experimentamos lo que no somos, simplemente sufrimos; la alegría y la felicidad se convierten en tristeza, depresión, irá, rencor y miedo; sufrimiento y pena.

Recordar quiénes somos y de dónde venimos nos permite hacernos conscientes de nuestro inmenso poder y crear con él aquello que deseamos desde nuestro consciente. Toda limitación se encuentra en nuestra falsa creencia de que somos seres limitados y finitos. Despertar consciencia de nuestra infinidad y de poder ilimitado es acercarnos al SER; re-cordar, re-unificar, re-ligar, … volver al ORIGEN a la FUENTE.

El mayor “enemigo” con el que nos podemos encontrar en nuestro camino es la oscuridad, el miedo; lo que en realidad no somos: el ego y la separación. Este enemigo nos manipula y limita cualquiera de nuestros poderes. Como es adentro es afuera, por tanto, este enemigo lo encontraremos manipulando nuestra realidad, nuestro planeta, nuestro sistema, nuestros proyectos y esencialmente a nosotros mismos. Nosotros creamos nuestra realidad desde nuestro interior y cuando ese interior está siendo manipulado por la oscuridad, lo que creamos es más oscuridad, más pena, más injusticia, más maldad, más odio, etc. El que busca encuentra y siempre se encuentra lo que se busca, aunque no siempre lo que uno busca es lo que conscientemente cree que está buscando.

Es imprescindible trabajar sobre uno mismo, sobre nuestro interior, para descubrir todas aquellas partes de nosotros que están manipulándonos, que nos llevan hacia la oscuridad y que tienen como único fin que no recordemos quiénes somos en verdad. La sociedad -como nuestro exterior- nos arrastra a un ritmo frenético para evitar que podamos pararnos un solo instante a pensar y a meditar. El sistema nos esclaviza y el paradigma nos limita. Hace unos días una persona me preguntaba, ¿qué haces primero, lo urgente o lo importante? Ahí está la clave de cómo nos dejamos llevar por el mundo exterior, por ese mundo exterior que nace de nuestro interior y que sólo podemos “arreglar” trabajando dentro de nosotros mismos.

Cada uno de nosotros -partes del TODO– tenemos el mismo poder creativo que él, que Dios, que el Padre, que el Uno; fuimos hechos a su imagen y semejanza. Él crea el Universo y nosotros, de la misma manera, creamos el nuestro propio y personal. Todo aquello que vivimos es creado por nosotros mismos, todo aquello que vemos en nuestro mundo exterior nace de nuestro interior. Por tanto la oscuridad de nuestro interior crea la oscuridad de nuestro exterior.

Podemos encontrar en muchas fuentes esta verdad, la VERDAD. En el Génesis se nos cuenta cómo DIOS crea a Adan y a Eva, y cómo estos son expulsados del paraíso -cayendo en un profundo sueño- y siendo separados de Dios. Podemos ver también en el Nuevo testamento como Jesús dice: “Pedid y se os dará”, o “Sí tuvierais una FE del tamaño de este grano de mostaza diríais a esa montaña que se moviese e inmediatamente ella se movería”. Autores mundialmente reconocidos dejaron para la posteridad sabias frases como: “Cuando una persona desea con todas su fuerzas algo todo el Universo conspira a su favor”.

En los últimos años -de los que soy consciente porque cada vez tengo más claro que siempre estuve y estoy aquí- he vivido muchas experiencias, todas ellas mágicas pero de las que fui más o menos consciente dependiendo de mi grado de despertar y conciencia. Pasé situaciones rocambolescas, mágicas, surrealistas, extrañas, especiales, … . Muchas de ellas parecieron ser “finales” pero resultaron ser continuaciones, o nuevos principios. Profecías de finales, síntomas de cambios profundos, de grandes transformaciones, pero en apariencia todo, después, seguía igual. Todas pasaron en la medida en que Yo pasé por ellas. Todo lo que es “real” lo es porque creemos firmemente en ello, nada en que no creemos podría ser real, puesto que la realidad no es sino la expresión y materialización de aquello en que creemos.

He vivido momentos tremendamente especiales y relevantes en mi vida. Uno de ellos, un domingo en el que la Luz se hizo en mí, todo tomó forma, toda la historia se iluminó. Durante aquellas horas el mundo cambió, todo giró para que así fuese, y lo que fue en mi mundo una ilusión se transformó en la más poderosa realidad que tan sólo el miedo podía destruir, tal y como así fue. Durante horas, durante días, la posibilidad se hizo realidad y estuvo ahí rozando suavemente mis labios. Mi propia manipulación interior hizo que todo se desvaneciera. Así ha sido una y otra vez, como si de espejismos se tratasen, creo ilusiones que se convierten en realidad, pero justo en el momento de tocarlas se desvanecen, no porque en realidad fuesen ciertamente ilusiones sino porque la cualidad de serlo depende de mí mismo. Manipulado y cegado por mi oscuridad mi Luz deja de alumbrar mis creaciones haciéndolas desaparecer.

Fuentes y más fuentes de conocimiento llevan siglos -más bien milenios- transmitiendo generación tras generación lo mismo: la metafísica, la tradición judeo-cristiana, los mayas, la ley de la atracción, el budismo, el hinduismo, la gnosis; filósofos y estudiosos; gurús, sabios e iluminados; “Conversaciones con Dios”, “Un Curso de Milagros”, etc…; la física cuántica, la religión, la mitología, la historia oficial y la no oficial; el corazón de cada uno de los hombres que habitan la Tierra. Todas apuntando en la misma dirección aunque perdiéndose por prestar más atención al continente que a este maravilloso contenido, el que nos libera y nos descubre lo realmente grandes y poderosos que somos.

 

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La meditación no siempre es la clave

Daniel Sotelino · 29 octubre 2013 08:52 am

meditacionPregunta:

Hola Daniel, por lo visto a ti se te da bien lo de la meditacion, yo lo he intentado pero como mi imaginacion no para de volar…, si imagino el cielo aparecen globos, y así… Desde tu experiencia, me darías porfa algunas recomendaciones, créeme que necesito estar en el ojo del huracan los proximos 6 meses.

 

Respuesta:

Creo que siempre que me haces una pregunta acabas recibiendo todo lo contrario a lo que estás buscando, tiene que ser algo desconcertante… ¿verdad?

Te diré algo, la meditación es sólo una herramienta y sinceramente está sobrevalorada, y mucho. La meditación es ideal como forma de conexión para algunas personas y en fases muy concretas de su vida. Personalmente lo que necesitamos la mayoría de las personas no es acallar nuestra mente a través de la meditación; de hecho la inmensa mayoría de las personas que la practican, en realidad no tienen el resultado que esperan.

La meditación es un medio para escucharse a uno mismo, pero en muchas ocasiones acaba convirtiéndose en un medio para escuchar “algo más” que nos sigue alejando de nuestra propia voz interior.

Quizás con la meditación podamos acceder a estados muy especiales, pero estos no llegarán si antes nosotros no estamos en un estado mínimo de “bienestar”. Me explico, para que una persona se escuche a sí misma sólo debe pararse a sentir sus emociones y sus sentimientos en todo momento, hacerse consciente de ellas y de ellos. De esta forma, cuando alguien no se encuentra en un estado emocional positivo tan sólo debería “solucionarlo” evitando aquello que le crea malestar o cambiando la forma de afrontarlo. Nuestras emociones y nuestros sentimientos son nuestra brújula. Si no estás a gusto en un lugar vete, si no te puedes ir, busca la forma de estar a gusto en él. Si la compañía de alguien te hace sentir mal, despídete. Si tu trabajo te genera depresión, hastío, ansiedad, etc… crea una estrategia para encontrar otro y dimite. Si por el contrario encuentras cosas en tu vida que te hacen sentir bien, poténcialas, tenlas más cerca y durante más tiempo.

“Si ser fiel a tus valores te hace sentir mal, cambia tus valores por otros que te hagan sentir bien.”

El resultado de practicar este ejercicio es el que luego puede llevarnos a que en nuestras vidas aparezcan otros estados, tal vez más especiales, a los que se puede acceder a través de la meditación, pero la meditación, en sí, no ofrece aquello que estás buscando hoy.

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Escúchate, ámate y mímate

Daniel Sotelino · 8 octubre 2013 17:37 pm
AmatePara lograr alcanzar el éxito pleno en nuestra vida, existe un camino que pasa inevitablemente por escucharse a sí mism@, por mimarse y por amarse. “Sólo cuando somos capaces de amarnos a nosotros mismos podemos amar a otros” o “Sólo cuando uno es feliz es capaz de llevar esa felicidad a todo aquel que le rodea”, son dos máximas de quien descubre este camino.

Escucharse a un@ mism@, mimarse y amarse es conectar con nuestro Yo más íntimo, entender su lenguaje, el lenguaje del alma. El alma usa muchas formas para hacerse escuchar, pero la más sencilla y a la vez más hermosa y eficaz es a través de nuestros sentimientos y de nuestras emociones; para escuchar sólo tenemos que sentir, sentirnos a nosotr@s mism@s.

Quien escucha su interior y se deja llevar por él, no necesita brújulas externas, no necesita de guías, todo le sobra en su caminar para alcanzar la armonía, la paz, la alegría, la plenitud y la Felicidad. Escúchate a ti mism@, mímate ofreciéndote aquello que tu Yo más profundo desea. Tú no eres quien hace, quien siente, tú no eres quien dicta, quien decide, tú no eres el consciente, …ni el inconsciente. Tú eres todas esas realidades en ti. Te permites Ser cuando alineas lo que sientes con lo que piensas y con lo que haces. Ése/a eres tú, en plenitud.

Cuando descubrimos esta comunicación con nuestro Ser más profundo ponemos toda nuestra atención en nosotr@s mism@s, en lo que sentimos y en cómo nos sentimos. Así la vida se llena de magia y todo nuestro Yo despierta a las bondades y a la plenitud de la Vida. Comienzan entonces a despertar nuestros poderes ocultos, nuestra capacidad para crear; comienzan los sueños. Los sueños dan sentido al camino, lo llenan de vívidos colores, de esperanza y de ilusión. Nuestra alma despliega, entonces, toda su grandiosidad, se dispone a experimentar y vivenciar aquello que realmente es.

En esta parte del camino, las cosas empiezan a sentirse encauzadas, pero es momento de superar una pequeña prueba. Si lograr escucharnos a nosotr@s mism@s nos permite re-encontrarnos con nuestros sueños más profundos e íntimos, los sueños -mal gestionados- pueden llevarnos a interrumpir la comunicación con nuestro interior. Cuando nos adentramos en el camino que nos lleva a la consecución de estos, en ocasiones comenzamos a darles más importancia a ellos que a nosotr@s mism@s, es entonces cuando dejamos de lado quienes somos y nos perdemos. Ponemos nuestra atención en lo que se supone que debemos hacer para que el sueño se convierta en realidad y dejamos de preocuparnos por cómo nos sentimos realmente. En esos momentos nos sentimos perdidos, desorientados; dejamos de prestar atención a lo único que realmente importa, a nosotr@s mism@s; así perdemos la conexión con nuestro Yo más íntimo.

No perdamos nunca de vista lo que sentimos y cómo nos sentimos, establezcamos un poderoso vínculo con lo que somos; comprometámonos a buscar siempre nuestra satisfacción personal que será, sin duda, la satisfacción del mundo.

 

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Los hombres de tu vida

  …cuando una mujer desea con tanta intensidad que aparezca un HOMBRE en su vida, lo que sucede es que aquellos que serían “APROPIADOS” experimentan rechazo pues sienten que ella les va a “exprimir” en exceso y se va a volver dependiente y al mismo tiempo exigente. Cuando esto sucede, el hombre no es consciente -es algo instintivo-, acaba mirando para otro lado. Para ese tipo de hombres, una mujer en esa situación es invisible. Existe una parte más “GRAVE” en este problema, y es que aquellos hombres que sí se acercan y se sienten ATRAÍDOS, son aquellos que pueden denominarse “DEPREDADORES“. Ese tipo de hombres, lo que hacen es aprovecharse de la necesidad de ser amadas y de amar que tienen estas mujeres y como no podía ser de otra manera, se aprovechan de ellas hasta que a ellos les interesa. El sentimiento que queda es el de impotencia y dolor por sentirse “USADAS“. Lamentablemente suele suceder que este tipo de hombres aparecen en sus vidas una y otra vez, mientras ellas maldicen su mala suerte y no comprenden el PORQUÉ. Como puedes ver, seguir este patrón no conlleva más que SUFRIMIENTO. Sólo se puede salir de él cuando nos hacemos conscientes de él y tomamos otra actitud. Este tipo de reflexiones no son más que el reflejo de una VERDAD: “Quien desea algo desde la CARENCIA, desde la necesidad, obtendrá siempre más necesidad y más carencia.” La Ley de la Atracción sólo funciona como nos gustaría, cuando lo deseado … Leer más

La diferencia entre querer y amar

  La diferencia que existe entre Amar y querer es enorme. Desde nuestra infancia nos han transmitido una serie de conocimientos -muchos equivocados- que no han hecho sino crear confusión en nosotros. No culpo a nuestros mayores de ello, ellos lo han hecho lo mejor que han podido con nosotros, con lo mejor que nuestros abuelos lo pudieron hacer con ellos. La diferencia entre el Amor y el querer se puede ver en el Fin que tienen ambos, el Amar tiene como Fin dar, y el querer tiene como Fin recibir. El querer nace del ego -de la necesidad, de la carencia, de nuestro sentimiento de individualidad y de la separación con los demás-. El Amar nace de una parte de nuestro ser mucho más profunda, de una parte donde nos sentimos uno con el otro. Aunque es habitual que demos a los dos términos el mismo significado, es un error; también lo es identificar el Amor con lo que sentimos por una pareja y el querer con lo que sentimos por familiares y amigos. Por ejemplo, yo Amo a mi hijo, no lo quiero. El sentimiento que despierta en mí, es el de cuidar de él, el de protegerlo, el darle todo lo que pueda -no necesariamente cosas materiales-, lo amo porque lo acepto tal y como es y no quiero que sea de otra forma que no sea la que él en “realidad” es. Lo Amo a él, no por lo que es, no por cómo es, no … Leer más

Cuando sufres no es Amor

  Lo cierto es que la mayoría de los problemas de las relaciones de pareja son debidos a una importante falta de evolución personal. Leía hace unos días que sólo cuando una persona es feliz puede hacer feliz a los que tiene cerca. Esto es algo que llevo defendiendo desde hace ya bastante tiempo. Añadiría que sólo aquel que es capaz de Amarse a sí mismo es capaz de Amar a otro.   En primer lugar deberíamos saber que Amar no es lo mismo que querer, que ambos conceptos poco tienen que ver el uno con el otro, más allá de su aparente similitud. Querer es un acto que nace desde un lugar muy particular de nuestro ser, de nuestro ego. Es un sentimiento que busca tomar para sí, algo de la otra persona. Por el contrario Amar es un acto que nace de una parte aún más profunda, de un lugar del que habitualmente la mayoría de las personas y la mayor parte del tiempo estamos desconectados. Del lugar donde nacen los actos y sentimientos más nobles del ser humano. Amar es dar, no recibir. Muchas personas cuando leen mis publicaciones referentes al Amor, dan por hecho que ellas aman, pero en cambio son incapaces de realizar un trabajo de honestidad consigo mismas y reconocer -cuando es el caso- que los sentimientos que afloran en ellas nada tienen que ver en muchas ocasiones con el Amor. Voy a ser muy claro en este punto: cuando uno de los dos … Leer más

Puertas que se abren y cierran

  A lo largo de nuestra vida es muy habitual que nos encontremos una y otra vez con caminos que parecen abrirse en nuestra vida pero que, de repente, se cierran en falso. ¿No te ha ocurrido en alguna ocasión que la vida parecía traer hacia ti una experiencia nueva, un trabajo, un camino en la vida, un pareja, etc… y sin explicarte el porqué todo se ha esfumado de la noche a la mañana? Pues la realidad de todo ello quizás te sorprenda, más por obvio que por sorprendente, si bien este tipo de reflexiones deben ser enmarcadas dentro de la Nueva Visión del mundo, que algunas personas estamos tratando de compartir. Lo primero que debemos decir, y no por insistir mucho será suficiente, que la realidad dista mucho dependiendo del filtro -creencias y educación- que usemos para verla. En mi visión, que no es mía de mi propiedad sino es una visión que está ahí, disponible para todo aquel que quiera hacerla suya, hay conceptos que pueden parecer extraños. Unos pueden ser fáciles de entender como que “La única forma de Amar a los demás es amarse a uno mismo”, pero otras pueden ser mucho más locas y carecer de sentido en un primer momento como: “Para encontrar hace falta buscar pero sólo se encuentra cuando se ha dejado de buscar.“ o “Creemos que somos nosotros los que tomamos las decisiones cuando en realidad, son ellas las que nos eligen a nosotros.“. A lo largo de nuestra vida ésta va poniendo ante nosotros pequeñas … Leer más

Dificultades de pareja

  Siguiendo con el ejercicio de compartir algunas inquietudes que me llegan, hoy comparto con tod@s vosotr@s las siguientes cuestiones que una bella amiga me plantea:   Pregunta: Hola Daniel. Recuerdo perfectamente lo que me dijiste de desear tener pareja etc…. ok ya lo entendí. He tratado de cambiar mi actitud y sin embargo siempre hasta la presente los hombres que me atraen terminan con otra. A raíz de eso comencé a preguntarme algo: ¿Personas dormidas espiritualmente pueden tener relaciones sanas con personas con inquietudes espirituales, o personas ya con cierto camino Ganado en este terreno??? Ninguno de estos hombres conoce o se preocupa en lo mas mínimo por crecer espiritualmente, de hecho les soy extraña, quizá aburrida parece… Hombres tipo “tu aquí eres una aguja en un pajar”. Aquí piensan en autos, físico, mujeres, reguetón y un sin fin de banalidades. Esta es una de las razones por las cuales me quiero ir del país, siento que no encajo, interactuar contigo y tu gente es un respiro para mí, ¡no imagino como formaré una familia con un tuqui!, me siento súper perdida, cojeando de la pata del amor, integración etc… ¿¿¿Será posible no encajar en tu tierra???. Es difícil ser diferente, lo debes haber vivido, porfa dime algo, ¡¡¡auxilio!!!!   Respuesta: Lo cierto es que entiendo perfectamente tu inquietud y tu preocupación con respecto a las relaciones personales y especialmente a las que son de pareja. En ocasiones es normal sentirse un tanto perdid@, más cuando dejamos que las … Leer más